
¿Qué hacer cuando el bebé trepa por todas partes? (12-24 meses)
Lo esencial: trepar entre los 12 y los 24 meses responde a una necesidad motriz, no a un capricho. En lugar de prohibir constantemente, asegure los muebles, enséñele a bajar marcha atrás y ofrézcale un sitio donde trepar de verdad. Es lo que más reduce las caídas.
Entre los 12 y los 24 meses, su hijo convierte cada mueble del salón en una cima que conquistar. Esta necesidad de trepar es un signo de desarrollo normal, aunque ponga sus nervios a prueba.
Uno acaba pasándose el día vigilando. Aquí le explicamos cómo asegurar su casa y canalizar esa energía, en lugar de luchar contra ella.
Si primero quiere entender lo que ocurre a esta edad, lo explicamos en detalle en nuestro artículo por qué su hijo quiere trepar por todas partes. Aquí pasamos a las soluciones concretas.
Lo que trepar aporta a su hijo
Una necesidad motriz real
Trepar activa todos los grupos musculares y afina la coordinación. El niño pone a prueba su equilibrio y descubre la gravedad de forma concreta.
Cada intento logrado refuerza su confianza. Así aprende también a evaluar lo que es capaz de hacer, una competencia que le servirá durante mucho tiempo.
¿Curiosidad o toma de riesgos?
A esta edad, el niño no percibe el vacío como un peligro. Actúa sin anticipar la caída: le corresponde a usted organizar el entorno en consecuencia.
Identifique en primer lugar los muebles inestables. Una estantería o una cómoda sin fijar es el verdadero riesgo, mucho más que subirse al sofá.
Vigile también el cansancio: un niño cansado falla sus apoyos y se cae más. Es mejor parar la actividad antes.
Ofrecerle un sitio donde trepar
Como la necesidad es irreprimible, más vale darle un marco que luchar constantemente.
La altura, con seguridad
Buena parte de las escaladas busca ver lo que usted hace. Una torre de observación responde directamente a esta necesidad: el niño está a su altura, rodeado de una barandilla, y sube o baja solo.
Si su cocina es estrecha, la versión plegable se guarda en plano entre dos usos.
Propóngale lavar verduras o mezclar una preparación: la energía se canaliza en una actividad en lugar de gastarse en el respaldo del sofá. Vea también las ventajas de cocinar con sus hijos.
Un soporte pensado para trepar
Para la necesidad de escalar pura, un arco de motricidad ofrece una estructura diseñada para ello, a partir de los 18 meses. El niño trepa sobre un soporte estable, colocado sobre una alfombra, en lugar de sobre una silla que vuelca.
Asegurar sin prohibirlo todo
Las prioridades de la casa
Fije cómodas y librerías a la pared con escuadras o correas: un niño que abre los cajones para usarlos de escalera puede volcar el mueble sobre sí mismo. Es el riesgo más grave y el más fácil de eliminar.
Aleje sillas, baúles y pufs de las ventanas y las barandillas: sirven de escalón. Instale cierres o limitadores de apertura en las ventanas.
Coloque barreras arriba y abajo de las escaleras, la de arriba obligatoriamente atornillada.
Enseñarle a bajar
Es el gesto que más caídas evita. Muéstrele cómo girarse boca abajo y deslizar los pies primero hacia el suelo.
Guíe sus piernas en lugar de llevarlo en brazos sistemáticamente: tiene que sentir sus apoyos. Repita el gesto jugando, el automatismo llegará.
Esta técnica se aprende en cuanto empieza a trepar, y le servirá en todas partes: sofá, cama, tobogán.
La actitud adecuada como adulto
Guiar en lugar de prohibir
Formule lo que está permitido más que lo que no lo está: «aquí se trepa» funciona mejor que «bájate de ahí». Evite gritar: un sobresalto puede provocar la caída que quería evitar.
Manténgase cerca sin intervenir a cada movimiento. Intervenga solo si el peligro es inmediato.
Gestionar las frustraciones
Cuando un sitio está prohibido, proponga inmediatamente una alternativa: un recorrido de cojines, el arco, la torre. Desviar funciona mejor que prohibir a secas.
Sea constante con sus reglas de seguridad: es la repetición la que las instala. Acoja el enfado sin dar marcha atrás en la regla.
Asegurar los muebles, enseñar a bajar marcha atrás y ofrecer un sitio dedicado: estas tres acciones resuelven la mayoría de las situaciones. Para ir más lejos, consulte nuestro método completo para proteger sin encerrar.
Preguntas frecuentes
¿Por qué mi hijo de 18 meses se sube a todos los muebles?
Entre los 12 y los 24 meses, la motricidad gruesa progresa rápido y trepar se convierte en una necesidad: refuerza los músculos, afina el equilibrio y permite descubrir la gravedad. Es un signo de desarrollo normal, aunque exija una vigilancia constante.
¿Cómo asegurar la casa de un pequeño escalador?
La prioridad absoluta: fijar cómodas y librerías a la pared, porque un niño que trepa por los cajones abiertos puede volcar el mueble. Después aleje sillas y baúles de las ventanas, instale barreras de escalera y proteja las esquinas.
¿Cómo enseñarle a bajar del sofá?
Muéstrele cómo girarse boca abajo y deslizar los pies primero hacia el suelo. Guíe sus piernas sin llevarlo en brazos, para que sienta sus apoyos. Repetido jugando, este gesto se convierte en un automatismo que lo protege incluso cuando usted está de espaldas.
¿Qué hacer cuando se niega a bajar de un sitio peligroso?
Mantenga la calma y no grite: un sobresalto puede provocar la caída. Proponga inmediatamente una alternativa atractiva, como un recorrido de cojines o un soporte pensado para trepar. Sea constante con la regla mientras acoge la frustración.
¿Una torre de observación limita realmente la escalada?
Responde a gran parte de la necesidad: ver lo que hacen los adultos. Estable a su altura y con una barandilla, el niño ya no tiene motivos para escalar una silla. No elimina las ganas de trepar por trepar, para las que un soporte dedicado sigue siendo más adecuado.







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