
Cómo ayudar al bebé a caminar gracias a la motricidad libre
Lo esencial: la marcha autónoma llega generalmente entre los 10 y los 18 meses, y depende sobre todo de la fuerza muscular adquirida en el suelo. Los pies descalzos en casa y un entorno despejado ayudan más que cualquier accesorio. El andador está desaconsejado; el carrito de marcha, en cambio, deja al niño como protagonista de su equilibrio.
La mayoría de los bebés dan sus primeros pasos entre los 10 y los 18 meses. Esta etapa depende mucho más de su fuerza muscular, construida en el suelo durante meses, que de cualquier accesorio.
Sin embargo, nos preocupamos rápido en cuanto el vecinito camina antes, y a veces invertimos en material contraproducente. Veamos lo que ayuda de verdad.
Respetar el ritmo natural del niño
La marcha no empieza el día del primer paso. Se prepara desde los primeros giros en el suelo, mucho antes de ponerse de pie.
Del gateo a la posición de pie
El bebé empieza por girar y reptar. Estos movimientos refuerzan los músculos profundos del tronco, que estabilizarán su pelvis más adelante.
Luego viene la coordinación cruzada: el movimiento alterno de brazos y piernas, base del equilibrio futuro.
Por fin, se levanta apoyándose en un mueble. Utiliza sus propias fuerzas, y eso es precisamente lo que construye su potencia muscular. Para ir más lejos, vea nuestra guía completa de la motricidad libre.
Por qué evitar sujetarle las manos en alto
Levantar las manos del bebé desplaza su centro de gravedad hacia delante y falsea su percepción del equilibrio. Necesita sentir su propio eje para progresar.
Esta tracción solicita también los hombros y la espalda, cuando estas articulaciones aún son frágiles. Es un reflejo muy extendido, y sin embargo contraproducente.
Dejar que el niño encuentre su eje solo lleva a una marcha más segura, porque aprende a gestionar sus apoyos.
Preparar un espacio propicio a la exploración
Crear puntos de apoyo estables
Identifique sus muebles más seguros: un sofá firme o una mesa baja pesada ofrecen un apoyo fiable para levantarse. Compruebe que no pueden volcar, y fije a la pared cualquier mueble inestable.
Una estructura fija diseñada para este uso, como un arco de motricidad, ofrece barrotes a buena altura para enderezarse y desplazarse lateralmente. Tenga en cuenta que está previsto a partir de los 18 meses: antes de esa edad, los muebles bajos de la casa cumplen perfectamente.
Coloque objetos atractivos a una distancia razonable para fomentar el desplazamiento lateral, ese paso de lado que precede a la marcha libre.
El suelo y las zonas despejadas
Una alfombra firme ofrece una buena adherencia a los dedos de los pies. Evite las superficies demasiado blandas, que desestabilizan, y los parqués resbaladizos.
Despeje los pasillos de circulación, proteja las esquinas vivas, retire los manteles que cuelgan y los cables del suelo. Estas precauciones reducen los riesgos sin suprimir la libertad de movimiento.
Por qué el andador está desaconsejado
Cuidado con no confundir dos objetos muy distintos: el andador o tacatá (el niño está sentado en un asiento con ruedas) y el carrito de marcha (el niño está de pie y empuja).
Los riesgos de accidente
El andador permite alcanzar una velocidad que el niño no controla, con riesgo de caída, sobre todo en las escaleras. También da acceso a alturas inusuales: cazuelas, productos de limpieza, objetos normalmente fuera de su alcance.
La mayoría de las guarderías lo excluyen, y su venta está prohibida en Canadá desde 2004. En Francia, las autoridades sanitarias y los profesionales de la primera infancia desaconsejan su uso.
El impacto en el desarrollo motor
Mantenido en un asiento, el niño no percibe correctamente sus apoyos y no desarrolla sus reflejos de protección, como extender las manos hacia delante.
También tiende a impulsarse de puntillas, que no es la postura esperada para una marcha equilibrada.
El carrito de marcha, una alternativa aceptable
El carrito se empuja de pie: el niño sigue siendo dueño de su equilibrio, controla su velocidad, se detiene o suelta el apoyo cuando lo decide.
Elija un modelo suficientemente lastrado para que no salga disparado hacia delante al primer empujón. Útil, pero no indispensable: un niño aprende muy bien a caminar sin él.
La importancia de los pies descalzos
Fortalecer el arco plantar
Los pies son ricos en terminaciones nerviosas que informan al cerebro sobre la naturaleza del suelo. Así es como el niño construye su esquema corporal.
Descalzos, los dedos se agarran y se extienden, lo que fortalece el arco plantar y mejora el reparto del peso.
Reserve los zapatos para las salidas. En casa, pies descalzos o calcetines antideslizantes.
Ropa que no moleste
Prefiera tejidos suaves y elásticos: el niño debe poder doblar las rodillas sin resistencia. Los pantalones rígidos o demasiado largos provocan tropiezos y desaniman los intentos.
Gestionar las caídas sin estrés
¿Marcha tardía o verdadero retraso?
Cada niño sigue su calendario: algunos caminan a los 10 meses, otros a los 18, sin que eso signifique nada sobre lo que viene después.
En cambio, consulte si su hijo no se mantiene sentado, parece muy tenso o por el contrario muy blando, o si no progresa en absoluto durante varios meses. El pediatra evaluará el tono global.
Y recordemos: la precocidad motriz no anuncia nada sobre el desarrollo futuro.
Reaccionar ante las primeras caídas
Mantenga la calma: su reacción guía la suya. Si usted se asusta, concluirá que caerse es grave.
Déjelo levantarse solo tras una caída leve. Cada caída es una información que le ayuda a ajustar sus apoyos.
Para ayudar al bebé a caminar, lo esencial se resume en pocas cosas: tiempo en el suelo, pies descalzos, un espacio despejado y apoyos estables. Para lo que sigue, nuestro artículo sobre las etapas de la marcha de 6 a 18 meses detalla cada fase.
Preguntas frecuentes
¿A qué edad dará mi hijo sus primeros pasos?
Generalmente entre los 10 y los 18 meses, con grandes variaciones normales. Algunos se lanzan desde los 9 meses, otros perfeccionan su gateo hasta los 17 meses. Lo que cuenta es la progresión global y la curiosidad por explorar, no la fecha.
¿El andador ayuda a caminar?
No, y está desaconsejado. Coloca al niño en una posición que no corresponde a la marcha real, favorece el apoyo de puntillas e impide el desarrollo de los reflejos de protección. Además presenta riesgos de accidente, sobre todo en las escaleras.
¿Por qué dejar al bebé descalzo en casa?
Las terminaciones nerviosas del pie informan al cerebro sobre el suelo, y los dedos se agarran libremente, lo que fortalece el arco plantar. Los zapatos rígidos limitan la movilidad del tobillo. Guárdelos para el exterior.
¿Cómo reaccionar cuando mi hijo se cae?
Mantenga la calma y déjelo levantarse solo si la caída es leve. La caída forma parte del aprendizaje: así es como el cerebro ajusta los apoyos siguientes. Asegúrese simplemente de que el espacio es seguro, con una alfombra firme y las esquinas protegidas.
Carrito de marcha o andador: ¿cuál es la diferencia?
En el andador o tacatá, el niño está sentado y sostenido por el aparato. Con un carrito, está de pie y empuja: gestiona su peso, su velocidad y su trayectoria, y puede soltarse cuando quiera. Elija un modelo lastrado para que no vaya demasiado rápido.







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